Antes de comprar ese negocio
El anuncio le da un precio y unas pocas cifras. Puede callar quién vende y bajo qué nombre legal.
El consejo de no comprar es gratis, y es inútil
«La gente y las familias venían aquí con el dinero de su jubilación y, sin investigar nada y sin saber llevar un bar, invertían en un bar hasta el último céntimo». — britishexpats.com, hilo «Dont buy a bar in spain», 1 de diciembre de 2008.
«El peor error de mi vida. No lo piense dos veces: piénselo veinte». — r/askspain, «Buying/transferring a bar in Spain»: un comprador cita al dueño anterior.
Los foros responden a coro lo mismo. Ese consejo es gratis, y es inútil: no habla de su anuncio. Un abogado mirará el suyo, semanas después, por una cifra de cuatro dígitos. Entre esas dos puertas no había nada.
Lo que la fecha del anuncio no le dice
Un portal puede mostrar el día en que el anuncio se resubió por última vez, no el día en que se publicó. Un anuncio marcado «hoy» puede haberse publicado mucho antes.
Así que la fecha, y el tiempo que lleva publicado un anuncio, dicen poco de cuánto tardará la venta o de a qué precio se cerrará. Por eso no nos quedamos en el anuncio: trabajamos con los registros públicos del propio negocio.
Tres miedos, y qué hacemos con cada uno
De cada uno decimos dos cosas: qué miramos y qué no. Esa segunda línea casi nunca aparece en una página que quiere venderle algo.
- «El vendedor ya me ha ocultado algo»
- Miramos lo que el anuncio no nombra: facturación, alquiler, metros, licencia, quién vende. No miramos la intención del vendedor: no juzgamos si miente. Separamos lo que afirma de lo que calla.
- «Las cuentas no van a cuadrar»
- Buscamos el mismo negocio en otras webs y en copias antiguas del anuncio; si lo encontramos, usted ve si sus cifras difieren de las del anuncio. Si las cuentas depositadas del negocio son públicas, las ponemos junto a las cifras del anuncio. Los papeles del vendedor los leemos solo en el informe de 950 €; en el de 550 €, no.
- «Compro desde otro país y confío en alguien que ya está allí»
- Miramos el anuncio antes de que usted envíe nada. La lectura le llega a usted y no depende de que alguien sobre el terreno se la explique. No miramos a las personas: no verificamos a su socio, ni al intermediario, ni la seguridad de un pago.
Los mismos huecos, en el anuncio que está leyendo: instale la extensión gratuita para Chrome y Edge.
Si viene de fuera de la UE, el negocio suele ser además su vía de residencia. Eso no cambia lo que leemos, pero sube el precio de equivocarse.
Por dónde empezar
Empiece por la extensión del navegador. No hace falta cuenta para leer un anuncio.
Más a fondo: 550 € contra el registro público y 950 € contra los documentos del propio vendedor. Envíenos el nombre y la ciudad, y le decimos si lo aceptamos.